AGUASCALIENTES.- Para Luis, los 10 años al lado de su mujer se convirtieron en un infierno, ya que a pesar de hacer su mejor esfuerzo, para ella nada era suficiente.
Al principio fueron ofensas verbales como inútil, lo que ganas no alcanza para nada, mediocre, no me satisfaces, y al final llegaron los golpes y la vergüenza de no poder reconocer ante nadie lo que se vivía en casa y presenciaban sus hijos de 4 y 7 años de edad.
La agresión, dijo el sicoterapeuta que atiende a Luis, se justificaba por la falta de recursos económicos, ya que a pesar de tener un trabajo que lo ubicaba en clase media, no era suficiente para cubrir las expectativas de vida de su esposa.
Un día, el enojo de ella no se contuvo y soltó el primero de muchos golpes, hasta que la agresión era visible, y él reconoció el problema.
Luis confesó que no se atrevía a reconocer el nivel de agresión que sufría, y pasaron varias sesiones hasta que logró exponer su situación."
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